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HEXAGRAMA EDITORES
Es una editorial conformada por un equipo interdisciplinario de larga trayectoria y un stock de publicaciones de impacto en el mundo editorial.
​Actualmente suma alrededor de 150 obras entre libros de lujo, rústicos y colecciones, así como un amplio fondo de publicaciones universitarias y académicas, de las cuales un premio nacional, dos reconocimientos a la calidad y varios best seller por ventas durante 17 años consecutivos. Cuenta con 15 años de trabajo periodístico en los medios más relevantes de Colombia y gran despliegue de ventas tanto de sus libros como de revistas en España y América Latina.
​
Equipo estructural de Hexagrama Editores: 

​BERNARDA RODRÍGUEZ
Comunicadora social: autora de temas sobre infancia y adolescencia, editora de textos, gestora de producto editorial virtual e impreso.

  • CLAUDIA ACUÑA
  • Diseñadora gráfica: creativa de concepto gráfico, diagramadora, gestora de imagen corporativa y publicitaria, ilustradora.
  • ​
  • ANDRÉS LONDOÑO
  • Filósofo: autor de ensayos y reseñas literarias, editor de textos académicos, investigador en áreas de humanidades, artes y ciencias sociales, corrector de estilo, traductor de inglés y francés.

May 02nd, 2018

2/5/2018

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Matrix, la trilogía:
LA INSOSPECHADA TOTALIDAD HUMANA

Por Bernarda Rodríguez Betancur

No sólo hay un paradigma, el aparentemente planteado por los hermanos Wachowski, sino otro subyacente, y sabremos de qué tamaña envergadura es si llegamos, cada uno de manera individual e intransferible, a la Fuente, a la totalidad humana que dormita en el ADN humano; no obstante, lo que interpretó el espectador de hoy, según el inventario racional que la matrix en la que está inmerso le concede, es un cuchicheo cuyas verdades terminará develando la presente era del conocimiento: “…¿Y quién dice que no somos todos parte de un complot o juego de otros más avanzados quienes nos redujeron a realidad virtual?”

​Esa es la reflexión para quien no detecta el entrelíneas de su propio y viejo letargo, puesto magistralmente en bandeja por los Wachowski. El paradigma es el mismo de Neo cuando aún no comienza a creer: “No creo en el destino porque no soporto la idea de que no controlo mi vida”. Lo patético es creer que cuanta más razón tenemos, tanto más control; lo angustiante es saber que olvidamos de dónde venimos, ignorar que no sólo éramos una sumatoria de conceptualizaciones racionales o cuál es la realidad de la conformación genética del ser humano, así que de entrada ya la razón tiene rabo de paja debido a que carece de todo conocimiento consciente sobre sus antecedentes, por eso olvidamos de qué somos capaces…, y en el evento fortuito de que decidiéramos expandir la conciencia pretendiendo rebuscar en el sanalejo de nuestras posibilidades un “algo más”, nos encontraríamos cara a cara con el mismísimo Smith que somos, y tal vez, finalmente con el Neo que nos compone, que en realidad no es tan nuevo sino más bien ancestral.
“Todo depende de la ‘Decisión’, y ésa se toma a un nivel casi inconsciente”.

La cinta apunta años luz más allá del supuesto y potencial control de unos “evolutivamente más nanotecnologizados” sobre otros. ¿Y qué si así fuera? ¿Acaso no tardaríamos en ir a ellos lo mismo que le tomó a Neo encontrar la Fuente de los programas? El verdadero reto está en ir a la Fuente en la que reside la inmensa e inexplorada totalidad del ser humano. El Oráculo lo mostró desde el principio: “Conócete a ti mismo”, pero tras la simpleza de esa corta sugerencia que se ha vuelto muletilla de discursos nueva era, yace un trabajo monumentalmente demandante que muy pocos emprenden; la primera etapa de ese camino, la de ‘creer’, es la que transita Neo, que para los de carne y hueso puede abarcar unos diez años (siempre relativo), porque no se trata sólo de engrosar la razón con otras premisas sino de simbiotizar dichas verdades en la conformación energética, después de lo cual viene la etapa de la expansión de la conciencia, que consiste en que, habiendo la razón domado ya su preponderancia, da paso en la humildad de lo que es, a la portentosa tarea de recorrer el camino hasta corroborar que hay en efecto algo más grande que la pequeñez de la coyuntural y recientemente moldeada y codificada razón humana convertida en su propia matrix. Emergen entonces las posibilidades perceptuales que coexisten fuera del inventario de la razón, más aun, la razón misma es tan sólo un puntito de arena en el insospechado universo perceptual humano.

A Neo le tomó más de un milenio y tres películas en programación matrix; y también a cualquiera ‘concretar la decisión’ puede tomarle, o bien 40 años, como aseguran los vedas, o toda la vida si cuenta con la suficiente disciplina e impecabilidad, como lo trazan los toltecas, después de lo cual ante el temerario arquitecto de su destino aparece la Fuente, esto es, la energía tal y como fluye del universo, en una comprensión sin parangón respecto de lo que hay por explorar en cuanto totalidad es el humano. Neo por parte se salió de la matrix y su estado humano cobró conciencia, hubo una simbiosis entre la razón de su condición humana y la percepción que le otorgaba su condición bit. Comenzó a creer y entonces comenzó a ver; Ver desde la videncia que subyace en los linderos de la percepción. Lo había hecho también Morfeo, por eso Smith lo consideraba “el más peligroso viviente”, reputación ganada porque Morfeo, a diferencia de quienes habían ido a buscar lo que trasciende a la razón, él además creía en la Profecía de la libertad que traería el Elegido, y con ella, el lado oscuro de Neo, Smith, esa amalgama apretada de ego, importancia personal, convicciones racionales y escapatorias tales como la autocompasión y la falsa humildad disfrazadas con verborrea de amor.

La búsqueda de la libertad lleva a la unicidad del ser junto con todo lo que compone al universo, es una emancipación de realidades perceptuales que estaban ocultas por el antifaz de la razón, es la integración de nuestros opuestos cuánticos, de la dualidad que viene calcificándose en el humano de unos diez mil años para acá. De ahí que Neo al enterarse de que era el sol y la luna, el yin y el yang de Sión, asume la comprensión de que ha de confluir en un todo con Smith para vencer a su sombra y consolidar su unidad, y para el efecto “no hay un ingrediente secreto”, como bien lo reitera el leit motiv de Kung Fu Panda, pues el ingrediente secreto es creer que se quiere Ver con los ojos de la percepción, tal cual lo hace Neo al final; o bien, como lo describe impecablemente el legado tolteca en toda la obra de Carlos Castaneda: el camino del guerrero de la consciencia conduce inexorablemente a la unidad del ser, al reencuentro de los opuestos, a la conjunción entre razón y percepción, a la reorganización energética que éramos hace milenios, momento en el que la razón comenzó su temido ascenso hasta lo que es capaz de hacer hoy, un clon de sí mismo o un viaje interespacial; esa es la matrix humana.
“Está donde quieras, a nuestro alrededor, la ves al ir a trabajar, a la iglesia, al pagar impuestos, es el mundo que han puesto ante tus ojos para que no veas la verdad. ¿Cuál? Eres un esclavo, naciste cautivo; una prisión para tu mente. Nadie te dice lo que es. Tendrás que verlo por ti mismo. Es tu última oportunidad… Tienes elección, con la roja te quedas en el País de las Maravillas, te muestro a dónde llega el agujero del conejo”. “Tu aspecto es una imagen residual de lo que somos en realidad. Lo real son simples señales eléctricas que interpreta tu cerebro”.   
 

La Decisión Neo, quien sigue esa certidumbre, ese conejo blanco, toma la Decisión, esa que se cumple invariablemente en todos quienes sabiéndolo o no, astutos o ingenuos, la toman… Como Alicia, él lo sigue hasta el fondo del agujero donde la realidad se expande y la razón es tan sólo una invitada de honor, sí, pero tan sólo una invitada; en ese agujero encuentra Neo a la Fuente de su totalidad, la percepción despejada y absolutamente consciente de la enormidad cuántica que lo compone como microcosmos, misma materia prima de la que está hecho el macrocosmos. Y el parto para cualquiera que se aventure a descubrir la manera de acrecentar su conciencia, es doloroso, tal como lo fue el de Neo, quien además debió ser ayudado con fórceps para nacer a la luz. Así se activó su Voluntad. “Los que buscan saben que hay algo más… aunque el tiempo siempre esté en contra”.
“─Bienvenido al mundo real, Neo.
─Me duelen los ojos.
─Nunca los habías usado”.

Después del nacimiento Neo es estabilizado con acupuntura, al igual que Po, el Maestro Guerrero en Kung Fu Panda; ambos son informados por el ‘Oráculo’ sobre la necesidad de que tras el despertar habrán de cumplir sus destinos. ¿Cuál es éste? El que surgió un instante después de tomada la Decisión, porque cada paso que el humano da transforma su destino, por tanto es artífice del mismo… y el Oráculo, no obstante, lo conoce previamente, porque el Oráculo es la sabiduría milenaria que nos compone, de la cual hace parte todo el acervo contenido en el inconsciente colectivo de la humanidad. Un inconsciente que data de los tiempos en que el ser humano aún era un todo integrado, perceptual y poderoso.
“─Aunque el proceso alteró tu conciencia, tú eres el residuo de una ecuación desequilibrada inherente a la matrix. Tú eres la eventualidad de una anomalía y no es posible eliminar lo que eres, no obstante, una armonía de precisión matemática, irrevocablemente humana”.

El Poder “─No se trata de doblar la cuchara, Neo, sino de darse cuenta de la verdad”. La maleabilidad no está en la cuchara sino en la conformación energética humana. 506 es la ubicación intrínseca con la que Matrix sitúa al espectador para abrirle el universo de la programación, y no por nada, ya que el universo cuántico es puramente matemático: y en ese sentido, sin conocimiento (5) no hay evolución; sin evolución no hay conquista del vasto y poderoso potencial humano (0); pero el motor es el ‘Elegido’, el ser humano (6): Neo es asimismo el sexto Elegido y el contundente, a causa de su propia decisión. La Decisión es la acción misma, así como todo cuanto es el mundo material humano (9) y juntos, 6 y 9, forman al macrocosmos una vez se han consolidado como unidad: el Infinito (∞). Pero en Matrix “un programa intuitivo emergió para dilucidar aspectos de la psiquis humana” y ese programa es en nuestra vida ordinaria la comezón que da lugar a la búsqueda personal acerca de si este letargo racional y esclavista es todo lo que nos deparaba la vida.

En la unidad humana la psiquis es sólo un porcentaje, el resto es el tan estigmatizado programa intuitivo que tiene su sitio en el cuerpo entero, es la capacidad perceptual, diseminada a lo largo y ancho de la conformación energética humana.

“¿Neo, nunca has tenido un sueño que no sabes si es realidad? ¿Cómo despertarías? ¿Cómo lo intentarías? ¿Cómo diferenciarías el mundo de los sueños del mundo real? El ensueño es la excusa y plataforma que tanto Matrix como la producción cinematográfica, Origen, usan para hacer el enlace entre la razón y la percepción. Lo significativo del hecho es que son los sueños la primera y más directa autopista de acceso al desarrollo de la percepción y del poder humano. Y esa primera incursión al no tiempo no espacio, tiene como lenguaje común a toda la humanidad ciertos Arquetipos universales que nutren la psiquis humana. El control de los sueños conduce al conocimiento de sí mismo, como bien lo ordenó el Oráculo, la madre de la matrix, la sabiduría; ese control lleva a la experiencia fuera del cuerpo, al control de la materia, a la exploración multidimensional y, en síntesis, al insospechado e inexplorado poder humano en un despliegue de dones extrasensoriales que son únicos para cada individuo; cada uno llega a la Fuente y obtiene de ésta revelaciones puntuales y especiales, como en Matrix cada uno obtuvo del Oráculo lo que necesitaba recibir.

En Origen, Leonardo DiCaprio es el mejor en el arte de la extracción, es decir, en conseguir los secretos del subconsciente justo en el momento en que la mente de la víctima es más vulnerable: mientras duerme. Aquí se plantea el trayecto onírico a lo largo de tres sueños consecutivos, uno dentro de otro, pero en la realidad de la percepción humana viajar de sueño en sueño y volver a cada uno deliberadamente es perfectamente posible en términos ya no meramente del subconsciente sino del desplazamiento del punto de encaje de la conciencia, foco energético que se mueve por toda la conformación energética humana y el resultado es la multiplicidad de experiencias de la percepción.

El sueño en sí mismo es una autopista hacia la aventura fuera del cuerpo o la exploración extrasensorial. Los antiguos toltecas y sus descendientes, hombres dedicados al desarrollo de la percepción mediante el acopio de energía, podían llegar a transitar por 200 sueños yendo y viniendo de ellos en continuidad experiencial y funcional, una proeza de vastos alcances sólo para gente de disciplinas admirables, guerreros impecables de un conocimiento ancestral que bien estaría al alcance de todos pero una inmensa minoría es la que accede a tal logro.

Uno de los aspectos estructurales del sueño, que plantea tanto Origen como Matrix es el ensueño, una modalidad del sueño a la que se puede llegar dormido o despierto, solo o en compañía. Se requiere para el efecto la energía suficiente, pues de hecho todo cuanto tiene que ver con la percepción humana depende del acopio de energía; para agrupar energía es imprescindible llevar a cabo ejercicios que recuperen la energía desperdiciada o dejada en experiencias personales pasadas, tanto como en sentimientos, emociones, pensamientos y acciones presentes, además de trabajar con ahínco el logro del silencio interior, ya que durante el silenciamiento del diálogo racional interno, la percepción despierta cada vez con mayor fuerza y protagonismo, permitiendo una de las tantas facultades humanas circunscritas a la percepción: el ensueño.

Durante el ensueño es posible poner en acción poder personal humano capaz de llegar no sólo a esferas asequibles por la razón, sino a las que no se puede llegar a partir solamente de la razón, son universos llenos de tan incalculadas opciones perceptuales que las hay únicas para cada individuo, es una exploración multifacética sin límites extrasensoriales.

La respuesta que da visualmente la película al espectador, respecto de cómo despertar de un sueño cuya realidad racional o perceptual ya no es clara, es hundiendo la mano en la superficie, al igual que el legado de los indios yaquis, proveniente de milenios atrás, dice que si se está inmerso en una realidad aparte, como lo es un ensueño hiperreal, se debe uno sentar para saber si se trata de un sueño, un ensueño o la vigilia; en Origen Christopher Nolan plantea el recurso de un objeto muy particular sólo deducible en vigilia.

El escenario en el que los hermanos Wachowski otorgan despliegue al poder humano habla también de la telepatía de Trinity, de la bilocación inicial de Smith y luego de su omnipresencia, del conocimiento sin tiempo ni espacio del Oráculo, de las hazañas de los niños aprendices, de la certidumbre intuitiva de Morfeo, de las señales cuánticas que revelan la dirección, e incluso del deja vú de Neo, considerado como la manifestación del error del programa, porque lo cierto es que la razón suele condenar a la percepción, así, quien dice que ha tenido una experiencia en otra densidad energética es estigmatizado severamente por los más asiduos racionales.   

La excusa de la muerte Dado que la mente inventó al cuerpo, es dable entonces concluir que la materialidad humana debió inventar todo tipo de andamios que la sostuviesen; de esta forma, con la materialidad se consolidó la certidumbre de la enfermedad y la convicción de la muerte, todos procesos inherentes a la mente.
“El humano está tan desesperadamente habituado al sistema que pelea por defenderlo”.

En ese sentido, el cometido de la razón es mantener el control respecto de sus preceptos en un consenso general del que nadie se salga vociferando por doquier que es inmortal o que tiene suficiente acopio de energía como para transmutar en otro cuerpo, árbol, ave o nube, haciendo uso de su conciencia acrecentada, o que, como el maestro Oogway en Kung fu Panda, o al igual que los antiguos toltecas, es capaz de lanzarse por un abismo convirtiendo su materialidad en energía pura, en excelsa conciencia… es decir, el logro absoluto de la libertad. Cuando alguien presenta tal ‘anomalía’ en el sistema racional es perseguido por cielo y tierra porque está poniendo en serio riesgo, como lo hizo Neo, a la matrix racional, al sistema del círculo más cerrado y al de la raza en general.

La matrix del humano de hoy tiene unos diez mil años, y fue siendo consolidada porque al humano el lenguaje de la razón, y progresivamente el inventario que la fue conformando, le pareció cómodo y manejable en comunidad, y con ello impregnó la realidad de su mundo con rasgos de frustración y lucha como sellos ineludibles que contaminan toda posibilidad de armonía, equilibrio y auténtico disfrute, aunque si bien la naturaleza del universo es predatorial, no lo es adolorida; así fue como el mundo perfecto fue un sueño del que la primitiva conformación humana se emancipó enfocando una simplificación concreta de sí mismo, algo sencillo de manejar, algo que tuviera total cabida en el Diccionario.

Por su parte, la tecnología, esa doncella maquiavélica, se saldrá con la suya, porque cuando no se tiene el control de la totalidad humana, un día cualquiera, no sé cómo ni sé con qué pretexto, como diría Benedetti, se convierte en el amo y señor de la razón, y entonces, de nuevo se crea la anomalía sistémica porque “sólo hay un factor universal. Es la única razón, la causalidad: causa y efecto; acción y reacción”, lo dijo el Merovingio.

“La función del Elegido es regresar a la Fuente permitiendo la diseminación del código que llevas, Neo”.
¿Cuál es ese código? El poder de la percepción activa, del control de la materia, del acceso a la libertad, porque la realidad que se obtiene a partir del restante potencial humano es multifacética, inabarcable y carente de consenso general. Pero Neossss, hay que Ver la diferencia entre conocer el camino y recorrerlo, tachando la excusa de la muerte que otorga tiempo indefinido, ya que “la muerte llega al final” pensamos; bajándonos asimismo del bus que va al paraíso terrenal premio de la rezadera, y descolgándonos el morral de la reencarnación al que echamos todo tipo de inconsistencias, manifestaciones del ego y mediocridades para arreglarlas en otra vida.

…Porque lo único que no tenemos es tiempo y lo único cierto es que la muerte siempre acecha, lo dijo Don Juan.

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    Autor

    BERNARDA RODRÍGUEZ
    Comunicadora social: autora de temas sobre infancia y adolescencia, editora de textos, gestora de producto editorial virtual e impreso.

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    May 2018

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