HEXAGRAMA EDITORES Es una editorial conformada por un equipo interdisciplinario de larga trayectoria y un stock de publicaciones de impacto en el mundo editorial. Actualmente suma alrededor de 150 obras entre libros de lujo, rústicos y colecciones, así como un amplio fondo de publicaciones universitarias y académicas, de las cuales un premio nacional, dos reconocimientos a la calidad y varios best seller por ventas durante 17 años consecutivos. Cuenta con 15 años de trabajo periodístico en los medios más relevantes de Colombia y gran despliegue de ventas tanto de sus libros como de revistas en España y América Latina. Equipo estructural de Hexagrama Editores:
BERNARDA RODRÍGUEZ Comunicadora social: autora de temas sobre infancia y adolescencia, editora de textos, gestora de producto editorial virtual e impreso.
CLAUDIA ACUÑA
Diseñadora gráfica: creativa de concepto gráfico, diagramadora, gestora de imagen corporativa y publicitaria, ilustradora.
ANDRÉS LONDOÑO
Filósofo: autor de ensayos y reseñas literarias, editor de textos académicos, investigador en áreas de humanidades, artes y ciencias sociales, corrector de estilo, traductor de inglés y francés.
En casi 50 años de actividad plástica, el artista panameño Alfredo Sinclair ha logrado un cúmulo de expectativas, sentimientos y vocación artística, volcados en la obra de su creación. Su obra ha sido un ejercicio permanente de la imaginación y de búsqueda de la belleza como finalidad del arte, y a ello se apega sin preocuparle las instancias de su propia creación.
Ese ir hacia delante es lo que nos ofrece en cada una de sus pinturas, volcando en ellas la plenitud de vida que preservan los espíritus que han logrado consagrar en su trabajo una decisión irrevocable. Sinclair, hombre sencillo y de una sobriedad casi mística, hace de sus pinturas el vehículo de su concepción de vida. Comprometido con el deber ser, recoge y plasma una especie de misticismo étnico en sus lienzos como una nueva forma de proponer la belleza, a pesar de las amenazas de un mundo signado por la violencia.
Maestro en el uso de la luz y del color, sus obras alcanzan un grado de homogeneidad visual mediante el uso de disolventes y veladuras con las que logra armonizar la totalidad del conjunto. Los suaves contrastes y los trazos firmes desplegados con liberalidad consiguen un efecto de movimientos concéntricos que definen la imagen con el uso calculado del despliegue del color. En un afán permanente de lograr el mayor beneficio de los efectos visuales, sus obras adquieren el brillo y la transparencia de los vitrales religiosos, quizá con intención similar a la de los maestros del cristianismo: la desmaterialización de la luz como evocación del espíritu.
En su obra el mundo cotidiano cobra una fuerza expresiva que resume la relación con el hombre y sale de ella una nueva forma de condensación cromática y luminosa que lo eleva al plano de la imaginación. Ofrecer una imagen mística del mundo pareciera ser su intención, que hay que deducir de esas figuraciones cuyo efecto visual rebasa las limitaciones del lienzo. Búsqueda y experimentación son los criterios que prevalecen en el trabajo artístico de Sinclair y que le permiten ir en pos de nuevas formas de sensibilidad.
El plantearse nuevas tareas y metas obliga a formular nuevos conceptos sobre el arte y su particular función expresiva; por eso, todo el esfuerzo creativo de Sinclair se vuelca a la fijación de una concepción que, por propia naturaleza, lo apasiona y lo distingue: lo místico.
CONTENIDO Colección; Comentarios sobre la obra; Cronología; Índice de obras; bibliografía.
Prólogo Alfredo Sinclair, padre de la pintura contemporánea panameña, evoluciona en un breve periodo a mediados del siglo XX (1947-1952), de un estilo pictórico académico producto de sus estudios en Panamá y Buenos Aires, a un estilo modernista evocativo de las obras de Modigliani y Gauguin, asimilado al ver obras de estos artistas en una muestra del modernismo europeo presentada en 1949 en el Museo de Arte Contemporáneo de Buenos Aires, y luego a un lenguaje visual inspirado en el expresionismo abstracto.
Nos relata el artista que al regresar a Panamá procedente de Argentina, el crítico Enrique Ruiz Vernacci lo familiariza con el emergente movimiento americano conocido como Expresionismo Abstracto y liderado por Jackson Pollock. En 1952 adopta la abstracción pura y un año después comienza a experimentar el uso de “action painting” (pintura en acción) donde la técnica conocida como “dripping” o chorreado reemplaza la línea para dar fuerza y energía a sus obras. En 1953 oscurece su paleta, predominando el negro en sus fondos y utiliza vidrio molido de tonos azules, amarillos, verdes y rojos para dar ricas texturas a sus composiciones. En algunas ocasiones utiliza tubos de neón en esta misma gama de colores, como una especie de “collage”.
Con estos trabajos Sinclair se adelanta casi un lustro a otros exponentes de esta tendencia tanto en Panamá como en Latinoamérica. Refiriéndose a la importancia histórica de estas obras, la célebre crítica Marta Traba dice: Centroamérica dio buenos ejemplos de expresionismo abstracto. En Panamá, Alfredo Sinclair (n. 1915) actúa como un verdadero precursor, aunque Guillermo Trujillo (n. 1927), Manuel Chong Neto (n. 1927), y Antonio Alvarado (n. 1938), no se desprendieron nunca completamente de la figuración, tampoco dejaron de manejar con libertad el fondo incierto de la mancha, la pincelada suelta que comprometía ex profeso la claridad de la imagen.
A principios de los años 60, Sinclair elabora un lenguaje semi-abstracto que se concentra, en este momento, en temas urbanos inspirados en el barrio de Chorrillo, la bahía de Panamá y el casco antiguo. A mediados de la década vuelve a la figura humana en obras como Las bañistas, tema evocativo de los impresionistas europeos con los que se familiarizó en Buenos Aires.
Hacia fines de los 60 retoma la abstracción, recibiendo el premio maestro del concurso Xerox por su obra Bestia negra, fechada 1969. En 1971 presenta cuarenta óleos en el Instituto Panameño de Arte en una exhibición titulada “Manchas”. En éstas presenta formas volumétricas anudadas en composiciones asimétricas de gran fuerza plástica. Posterior a esta muestra, en 1972 realiza una serie inspirada en el estilo del expresionista abstracto americano Mark Rothko, el más místico y espiritual del grupo.
En Obras como Rojo y verde presenta áreas definidas de color que forman difusos y luminosos rectángulos que aparentan flotar sobre fondos planos.
A mediados de los años 70 sus pinturas se tornan más figurativas. En obras como Niña con pájaro y Tótem, típicas de este momento encontramos composiciones organizadas por áreas cuadradas o rectangulares, más definidas que aquellas de sus obras inspiradas en Rothko, que son presentadas sobre fondos claros y de cuyos contornos emanan vibrantes halos de luz. En ellas introduce figuras infantiles, grafismos rupestres y símbolos tales como letras, tema proveniente del cubismo hermético de Picasso y Braque.
En el año 1979 Sinclair presenta dos importantes exhibiciones de obras de gran formato en las que muestra, en armónica coexistencia, obras abstractas y figurativas. La primera se realiza en la Universidad Autónoma de Aguascalientes, México, y la segunda en el Banco Nacional de Panamá. En el catálogo de mano de esta segunda muestra se describe: Sobre superficies de dimensiones monumentales, Sinclair combina el óleo, el barniz, diversas resinas y collage para lograr obras que demuestran una técnica madura y depurada. [En ellas] elabora sus composiciones con base en planos, líneas y áreas de color. En esta forma construye espacios lógicamente estructurados, dotados, en la opinión de José Gómez Sicre, con la riqueza de un mosaico de mil variantes. Su obra recuerda, en efecto, los vitrales medievales y los mosaicos bizantinos. A partir de mediados de los 80, Sinclair adopta la figura humana como tema principal de su obra. A pesar de que no vuelve frecuentemente a la abstracción en sus telas de gran formato, sus figuras y bodegones presentan siempre rastros de sus amadas “manchas”, obras de pequeño formato que son estudios abstractos del color y la luz, eje central de su trayectoria.